Tuesday, March 31, 2009

Transformacion


Alguna vez has visto como trabajan el acero?, bueno, para convertirlo en una pieza, el herrero tiene que realizar un procedimiento, el cual consiste en calentar el acero, golpearlo a martillazos y hundirlo en agua fría, esto se repite una y otra vez hasta formarlo en la pieza deseada, algunas ocasiones el acero no aguanta este tratamiento; el calor, los martillazos y el agua fría terminan agrietándolo, es entonces cuando el herrero al darse cuenta de que no se convertirá en nada bueno lo avienta al montón del hierro viejo.
En nuestra vida sucede lo mismo, día a día se nos pone a prueba, y así como el acero, hay ocasiones que los golpes y el sufrimiento hace que uno se rompa, sin embargo, hay algo que no debemos olvidar, el recordar que si los golpes siguen significa que nos están transformando en algo, es decir, aun no nos han desechado al montón de hierros viejos y es por ello que debemos sentirnos agradecidos.
Suena fácil verdad?; en mi caso algunas veces he pensado cuando terminara el sufrimiento, cuando llegara el momento en que termine la transformación, siendo honestos en esas ocasiones es difícil sentirme agradecida por encontrarme en el proceso del cambio, sin embargo, en estos días hay algo que he estado experimentando, el saber que de mi depende el disfrutar de esta transformación y darle mi mejor cara, o por el contrario, dejarme tirar por los golpes y quedarme en el piso sin luchar por levantarme.
Por eso hoy deseo sentirme feliz, viva y si no tengo todo lo que deseo, si voy a amar todo lo que tengo, para vivir con la seguridad de saber que estoy dando el 100% en cada aspecto de mi vida.
Aun no se en que pieza me convertiré, sin embargo, de lo que si estoy segura es de que no deseo ser desechada al montón de hierro viejo y he decidido que, aunque los golpes y el agua este muy fría, aceptare y viviré el procedimiento de mi transformación con alegría y gratitud.

Hoy estoy dispuesta a pasar por todo lo que sea necesario para que mi creador logre esa pieza única en la cual Él ha pensado en convertirme.

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