Alguna vez te has preguntado como siente Dios?.
Yo pienso que lo más cercano a ello, es experimentar el poder divino de crear vida, ser coparticipe en la creación de un ser, el cual crece, se desarrolla, vive y se mueve dentro del vientre, sensación hermosa que invade tu ser y a la vez te llena de miedos y angustias.
Estará bien, nacerá a tiempo, seré lo suficientemente buena para él o ella, podré con esta responsabilidad, me amará, dudas que se acrecientan durante la espera de nueve meses, espera que cada día parece más difícil, la cual es recompensada con la inmensa alegría al ver nacer a ese pequeño o pequeña, a mí, Dios me dio el inmenso gozo de experimentarlo en dos ocasiones, Octavio y Grecia mis dos tesoros, dos preciados regalos que me fueron confiados.
La primera vez que cruzamos miradas, fue la experiencia más grande que en mi vida he tenido, porque al ver y sentir la vida dentro de mí, pude aceptar la vida que estaba afuera, al encontrarnos en este mundo físico, me di cuenta que estaba viva, que existía, descubrí los motivos correctos para vivir, luchar y crecer.
Errores; cometí y sigo cometiendo, amor por ti Octavio y Grecia jamás se terminará, aceptar que de ellos aprendo me invita a no perder el camino; una plática por teléfono, un mensaje en el celular, platicar en el ciber u otra forma de comunicarnos, me ayuda a entender y ver la vida de diferente manera.
Yo pienso que lo más cercano a ello, es experimentar el poder divino de crear vida, ser coparticipe en la creación de un ser, el cual crece, se desarrolla, vive y se mueve dentro del vientre, sensación hermosa que invade tu ser y a la vez te llena de miedos y angustias.
Estará bien, nacerá a tiempo, seré lo suficientemente buena para él o ella, podré con esta responsabilidad, me amará, dudas que se acrecientan durante la espera de nueve meses, espera que cada día parece más difícil, la cual es recompensada con la inmensa alegría al ver nacer a ese pequeño o pequeña, a mí, Dios me dio el inmenso gozo de experimentarlo en dos ocasiones, Octavio y Grecia mis dos tesoros, dos preciados regalos que me fueron confiados.
La primera vez que cruzamos miradas, fue la experiencia más grande que en mi vida he tenido, porque al ver y sentir la vida dentro de mí, pude aceptar la vida que estaba afuera, al encontrarnos en este mundo físico, me di cuenta que estaba viva, que existía, descubrí los motivos correctos para vivir, luchar y crecer.
Errores; cometí y sigo cometiendo, amor por ti Octavio y Grecia jamás se terminará, aceptar que de ellos aprendo me invita a no perder el camino; una plática por teléfono, un mensaje en el celular, platicar en el ciber u otra forma de comunicarnos, me ayuda a entender y ver la vida de diferente manera.
El saber que mi princesa (Grecia), o el más guapo de los jóvenes (Octavio), me pueden platicar lo que viven o sienten, es grandioso y a la ves una gran responsabilidad, ser madre y amiga no es cosa fácil, lo importante es que deseo hacerlo.
Deseo ser el lugar en dónde puedan descansar, el hombro en el que puedan llorar, el amigo que los escuche, la mano que siempre este extendida, la risa que alegre sus días, el amor que llene su vida, los brazos que cuiden sus sueños, el consejo acertado, la voz que guie sus pasos, eso y todo lo que necesiten deseo ser por mis dos motivos Grecia y Octavio.
Deseo que su vida este llena de felicidad y de retos, que sean agradecidos, que amen y sean amados, que sean sabios sin dejar de ser humildes, que vivan con respeto a los demás, que sean valientes y defiendan sus ideales sin dejar olvido en el camino, que vuelen alto pero que siempre regresen a casa, que aprendan de la vida y se deleiten en la lectura, y sobre todo que me permitan vivir todo eso a su lado.
Humildad disfrazada, quizá, pero cuando los veo, platicamos y me doy cuenta de lo que mucho que saben, de lo grande e independientes que son, y lo valiente que han sido, mi corazón se llena de júbilo y satisfacción.
Deseo que su vida este llena de felicidad y de retos, que sean agradecidos, que amen y sean amados, que sean sabios sin dejar de ser humildes, que vivan con respeto a los demás, que sean valientes y defiendan sus ideales sin dejar olvido en el camino, que vuelen alto pero que siempre regresen a casa, que aprendan de la vida y se deleiten en la lectura, y sobre todo que me permitan vivir todo eso a su lado.
Humildad disfrazada, quizá, pero cuando los veo, platicamos y me doy cuenta de lo que mucho que saben, de lo grande e independientes que son, y lo valiente que han sido, mi corazón se llena de júbilo y satisfacción.
Los amo, los pienso y los llevo en mi Corazón eternamente.

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