Monday, February 24, 2020

Salud mental.




En la actualidad hablar de salud mental es algo equivalente a cobardía y falta de amor propio. La sociedad en su afán de crear individuos independientes e inteligentes, ha implantado la creencia de que, las personas inteligentes, independientes y que se aman así mismos, no requieren acudir a un especialista a fin de alcanzar una vida plena y saludable.


Según la OMS una persona logra un estado de salud mental cuando: “… el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”

Si nos remontamos al pasado, Vicent Van Gogh era un individuo consiente de sus capacidades, generalmente afrontaba las tensiones en su vida; uno de sus sueños era crear una comunidad en la cual vivieran solo artistas, con el fin de poder enseñarse entre todos y lograr una mayor inspiración; es decir, era una persona que deseaba contribuir a la sociedad; ni hablar de todas las obras de arte que nos regaló para saber que fue una persona productiva y fructífera.

Analicemos con detalle la parte de: “…puede afrontar las tensiones normales de la vida” en la breve descripción en la que me refiero a Vincent Van Gogh agregué la palabra “generalmente”. Siendo realistas, me atrevo a decir, el 100% de los individuos, generalmente pueden afrontar las tensiones normales de la vida. Vivimos en una época rodeada de estrés, violencia y acoso en todos los ámbitos de nuestra vida, por lo tanto, no es real que exista una sola persona que pueda afrontar las tensiones normales de la vida cada día de su existencia.   

Después de haber leído la parte en dónde digo que Vincent Van Gogh: generalmente afrontaba las situaciones cotidianas de la vida, seguramente estarás pensando en todas las veces que fue internado en el psiquiátrico y en las teorías que la psicología ha hecho respecto a su salud mental.

Cabe mencionar que, todas esas hipótesis son meramente especulaciones, así como, las otras hipótesis en las cuáles se especula que no tenía una enfermedad mental, sino más bien, una mala nutrición y una adicción al alcohol. 

En algunas de esas especulaciones, mencionan que, él nunca se cortó la oreja e incluso que no se suicidó. Dicen que, fue una víctima del mal carácter de uno de sus amigos, que en un momento de cólera le cortó la oreja y asesinado por un joven pintor adinerado de la época. Por otro lado, recordemos que, en esos tiempos, todo lo que no entendían lo trataban cómo un problema de salud mental.

Partiendo de la hipótesis de que, su problema era causado por mala nutrición y su adicción al alcohol, me atreví a decir que generalmente afrontaba las situaciones de la vida de manera sana, digamos que, era funcionalmente activo. 

Deseo que, no perdamos de vista el punto de mi escrito, lo que en realidad deseo expresar es que, cuándo nos enfrentamos a alguna situación que no entendemos o que no se apega a nuestra realidad, reaccionamos de dos maneras: miedo o rechazo. 

Aún en estos días, a pesar de todos los avances en la medicina, así cómo, en el campo de la psiquiatría y la psicología, como sociedad, no hemos evolucionado al mismo paso, en realidad, seguimos rechazando todo lo que no entendemos o que no se apega a nuestra idea de lo correcto, la cual se basa en nuestras perspectivas y experiencias. 

Si vemos a un individuo que funciona de manera diferente, lo primero que viene a nuestra mente es el juicio, algo malo hay con esa persona y de manera instintiva lo rechazamos. Hablar de salud mental, sigue siendo un tema tabú, tal es así que, si nos llegamos a enterar que una persona va al psicólogo, nos escandalizamos, en mayor medida si, dicha persona asiste de manera regular al psiquiatra. 

¡Está loco! Es la idea que llega a nuestra mente, de manera inmediata. Desafortunadamente, la población con algún trastorno o problema de salud mental, va en aumento, precisamente por esa retrograda y cavernícola idea de que el ser humano "sano" no necesita ayuda de un profesional.

No existe una idea más alejada de la realidad, es verdad que hay individuos que pueden guiar su vida sin la necesidad de apoyo profesional, sin embargo, existen otros tantos que, no son capaces de hacerlo, la mayoría de esas personas no acuden por ayuda profesional por miedo al rechazo y el estigma que le impondrá la sociedad, comenzando en su entorno familiar.

¡Ya estás grande!, ¿acaso no puedes solo?, ¿te hacen falta huevos o amor a la vida?, podría escribir un libro con todas esas frases que, en lugar de ayudar, sumen en un abismo a las personas con carencias en su salud mental.

Te has percatado que, la primera reacción al ver a alguien llorar es: no llores, no tienes por qué llorar, la vida es "bella". ¿Quién nos vendió la idea de que existen sentimientos malos y sentimientos buenos?

Los sentimientos son simplemente eso: SENTIMIENTOS, lo mentalmente sano, es ser conscientes de nuestros sentimientos, enfrentarlos y aceptarlos. Negar los sentimientos,  nos sumerge en un descontrol  y por consecuencia, acarrea problemas en la salud mental.

Mi llamado; seamos la mano amiga que comprende a las personas que funcionan de diferente manera, tengamos compasión, enternezcamos nuestros corazones y sobre todas las cosas seamos quién al ver una injusticia, un abuso, una persona que la está pasando mal, tengamos la valentía de vencer ese miedo lógico y seamos capaces de dar ese paso que, podría salvar una vida.

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