En la actualidad hablar de salud mental es algo equivalente
a cobardía y falta de amor propio. La sociedad en su afán de crear individuos
independientes e inteligentes, ha implantado la creencia de que, las personas inteligentes,
independientes y que se aman así mismos, no requieren acudir a un especialista
a fin de alcanzar una vida plena y saludable.
Según la OMS una persona logra un estado de salud
mental cuando: “… el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede
afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva
y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”
Si nos remontamos al pasado, Vicent Van Gogh era un
individuo consiente de sus capacidades, generalmente afrontaba las tensiones en
su vida; uno de sus sueños era crear una comunidad en la cual vivieran solo
artistas, con el fin de poder enseñarse entre todos y lograr una mayor
inspiración; es decir, era una persona que deseaba contribuir a la sociedad; ni
hablar de todas las obras de arte que nos regaló para saber que fue una persona
productiva y fructífera.
Analicemos con detalle la parte de: “…puede afrontar
las tensiones normales de la vida” en la breve descripción en la que me refiero
a Vincent Van Gogh agregué la palabra “generalmente”. Siendo realistas, me
atrevo a decir, el 100% de los individuos, generalmente pueden afrontar las
tensiones normales de la vida. Vivimos en una época rodeada de estrés,
violencia y acoso en todos los ámbitos de nuestra vida, por lo tanto, no es
real que exista una sola persona que pueda afrontar las tensiones normales de
la vida cada día de su existencia.
Después de haber leído la parte en dónde digo que Vincent Van Gogh:
generalmente afrontaba las situaciones cotidianas de la vida, seguramente estarás
pensando en todas las veces que fue internado en el psiquiátrico y en las teorías
que la psicología ha hecho respecto a su salud mental.
Cabe mencionar que, todas esas hipótesis son meramente especulaciones, así como,
las otras hipótesis en las cuáles se especula que no tenía una enfermedad mental, sino más bien, una
mala nutrición y una adicción al alcohol.
En algunas de esas especulaciones, mencionan que, él nunca se cortó la oreja e
incluso que no se suicidó. Dicen que, fue una víctima del mal carácter de uno
de sus amigos, que en un momento de cólera le cortó la oreja y asesinado por un
joven pintor adinerado de la época. Por otro lado, recordemos que, en esos
tiempos, todo lo que no entendían lo trataban cómo un problema de salud mental.
Partiendo de la hipótesis de que, su problema era causado por mala nutrición y
su adicción al alcohol, me atreví a decir que generalmente afrontaba las
situaciones de la vida de manera sana, digamos que, era funcionalmente activo.
Deseo que, no perdamos de vista el punto de mi escrito, lo que en realidad
deseo expresar es que, cuándo nos enfrentamos a alguna situación que no
entendemos o que no se apega a nuestra realidad, reaccionamos de dos maneras:
miedo o rechazo.
Aún en estos días, a pesar de todos los avances en la medicina, así cómo, en el
campo de la psiquiatría y la psicología, como sociedad, no hemos evolucionado
al mismo paso, en realidad, seguimos rechazando todo lo que no entendemos o que
no se apega a nuestra idea de lo correcto, la cual se basa en nuestras
perspectivas y experiencias.
Si vemos a un individuo que funciona de manera diferente, lo primero que viene
a nuestra mente es el juicio, algo malo hay con esa persona y de manera
instintiva lo rechazamos. Hablar de salud mental, sigue siendo un tema tabú,
tal es así que, si nos llegamos a enterar que una
persona va al psicólogo, nos escandalizamos, en mayor medida si, dicha persona
asiste de manera regular al psiquiatra.
¡Está loco! Es la idea que llega a nuestra
mente, de manera inmediata. Desafortunadamente, la población con algún
trastorno o problema de salud mental, va en aumento, precisamente por esa retrograda
y cavernícola idea de que el ser humano "sano" no necesita ayuda de
un profesional.
No existe una idea más alejada de la
realidad, es verdad que hay individuos que pueden guiar su vida sin la
necesidad de apoyo profesional, sin embargo, existen otros tantos que, no son
capaces de hacerlo, la mayoría de esas personas no acuden por ayuda profesional
por miedo al rechazo y el estigma que le impondrá la sociedad, comenzando en su
entorno familiar.
¡Ya estás grande!, ¿acaso no puedes solo?, ¿te hacen falta huevos o amor a la vida?, podría
escribir un libro con todas esas frases que, en lugar de ayudar, sumen en un
abismo a las personas con carencias en su salud mental.
Te has percatado que, la primera reacción al ver a alguien llorar es: no
llores, no tienes por qué llorar, la vida es "bella". ¿Quién nos vendió la idea de que existen
sentimientos malos y sentimientos buenos?
Los sentimientos son simplemente eso: SENTIMIENTOS, lo mentalmente sano, es ser
conscientes de nuestros sentimientos, enfrentarlos y aceptarlos. Negar los
sentimientos, nos sumerge en un descontrol y por consecuencia,
acarrea problemas en la salud mental.
Mi llamado; seamos la mano amiga que comprende a las personas que funcionan de
diferente manera, tengamos compasión, enternezcamos nuestros corazones y sobre
todas las cosas seamos quién al ver una
injusticia, un abuso, una persona que la está pasando mal, tengamos la valentía
de vencer ese miedo lógico y seamos capaces de dar ese paso que, podría salvar
una vida.


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