
La primera vez que escuché acerca del ave Fénix, lo que más
atrajo mi atención fue, que, al llegar a una etapa de su vida moría de una
manera muy particular, se consumía en fuego y renacía de sus cenizas, ¿mágico?,
más bien algo muy similar a lo que vivimos día a día en nuestras vidas.
Cada día enfrentamos cosas, situaciones y emociones que
hacen que nos consumamos en fuego, algunas veces es fuego que nos llena, nos
alimenta y nos hace crecer, otras nos consumen hasta morir y nos quita el
aliento y el gusto por la vida, sin embargo, no importa en qué situación nos
consumimos, renacemos, volvemos a la vida día a día.
Y al renacer tenemos dos opciones; vivimos tratando de
disfrutar amando lo que tenemos o, nos dejamos arrastrar por la corriente y nos
convertimos en unos simples observadores de nuestra vida dejando que pase sin
tomar acción en ella.
Por mi parte prefiero consumirme en fuego cada noche y
renacer cada día con la mente y el corazón dispuesto a vivir, a tomar el riesgo
a equivocarme, a pedir ayuda aunque duela aceptar que SI necesito de los demás,
a entregar el corazón, no importa si no lo reciben como yo deseo, a expresar
mis pensamientos, si se burlan que importa, al menos no seré yo quien se coma
lo que piensa o sienta, a maravillarme de las cosas cotidianas, a mirar al
cielo y seguir queriendo contar las estrellas como cuando niños, pero sobre
todo a disfrutar de las personas que me rodean, que como yo están en la lucha
constante de renacer de sus cenizas.

Yo creo que si es necesario destruir para crear, de los escombros puedes emepzar de nuevo no es el final si no unnuevo comienzo. Es como la oruga cuando ella piensa que esta a punto de morir viene la metamorfosis y cambia para ser una mariposa. Renacer de las cenizas, no nos queda de otra!! :)
ReplyDelete