Cuando miro
al cielo no puedo evitar la sensación de pequeñez.
El universo
es una creación infinita e inimaginable; al compararnos es lógico pensar que
somos algo menos que una partícula perdida en esa gran inmensidad, sin embargo, que
gozo es el saber que toda esa grandeza de hermosas e incontables creaciones
fueron hechas para nuestro beneficio e instrucción.
Vivimos en
un mundo que corre a velocidad luz, en dónde hemos dejado de detenernos a apreciar
las pequeñas y maravillosas cosas de nuestra vida diaria, el sol; el aire sobre
nuestros rostros; la luz que entra por la mañana a través de nuestra ventana; la oportunidad de hacer las cosas bien y muchas otras tantas bendiciones que
tenemos y que a veces damos por sentadas.
Sobre todo
se nos olvida que a pesar de ser tan pequeños somos hijos del más alto Dios y
que por esta razón, tenemos el poder de Él dentro de nosotros, así que, es hora de
que empecemos a creer en nosotros mismos y sobre todo que actuemos teniendo el
conocimiento perfecto de que esto es verdad, que dentro de nuestras venas corre
sangre real, que Dios nos ama de tal manera que mando a alguien para que pagara
por cada uno de nuestros errores para que podamos ser felices, que el único
objetivo en nuestra vida es encontrar gozo eterno en la esperanza de una vida
plena después de la muerte.
Por lo
tanto, dejemos de quejarnos y empecemos a vivir esta vida que Dios nos dio haciendo lo mejor que podamos, tomando las decisiones correctas a partir de
este momento, Difícil!?, quizá, Imposible!?, Jamás, no permitamos que la vida
pase por nosotros, seamos hacedores de palabras y marquemos la diferencia
dejando huella a nuestro paso.


No comments:
Post a Comment