Cuantas veces se han salido las cosas del control de tus manos sin querer y cuantas otras entregaste el control de tu vida a alguien más dejando que esa persona hiciera de tu vida todo lo que él quisiera, y que paso cuando solo te dejaste llevar como barco a la deriva o como pluma en el viento sin dirección. Yo lo he hecho muchas veces y al final solo he terminado encallada o destrozada por el viento, hoy he decidido recuperar el control de mis sueños y poner manos a la obra para cumplirlos, porque yo sé que si Dios puso un sueño en mi es porque Él sabe que es algo que puedo y debo llevar a cabo.
Sé que me he caído muchas veces y de cada una de ellas me he levantado, he ganado experiencia y estoy dispuesta a hacer uso de ella, porque qué caso tiene tener un tesoro si lo escondes para que nadie lo vea, esa no es la finalidad de las riquezas, su finalidad es hacerte la vida más tranquila y eso deseo hacer en mi vida.
La vida es hoy, el ayer ya no existe y el mañana es efímero, mi presente es el que cuenta y el que vale, las cosas que haya hecho o deje de hacer ya no importan porque no pueden remediarse ni cambiarse, sin embargo, si vivo el día de hoy dando lo mejor de mí sé que mañana será mucho mejor.
No deseo tener remordimientos, tampoco pensar y si hubiera hecho esto o si no, lo único que deseo es que al final de mis días pueda decir como Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe."

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