
Perdón, palabra complicada, al menos para mi, porque a veces
puedo decir: “perdono”, pero olvido, lo saco de mi corazón y me permito seguir
viviendo?, no es tan fácil verdad?.
Con el paso de la vida me he dado cuenta que los seres
humanos nos dividimos en dos partes, unos, nos quedamos sentados esperando que
las cosas pasen y, otros, hacemos que las cosas sucedan.
Los que dejamos pasar la vida, no conocemos el perdón, la
otra parte nos esforzamos y creemos perdonar, y oh!! sorpresa, de pronto nos
encontramos del otro lado del Puente en donde el perdón quedo atrás, donde dejo
de existir la Buena voluntad, ese lugar en el que revivimos el pasado y por
supuesto nace el resentimiento.
Conscientes de cuando cruzamos esa línea?, algunas veces,
pero cuando nos damos cuenta, es porque ya no alcanzamos a ver el retorno, nos
sentimos perdidos, el camino ya no existe, al menos eso creemos, el vacío y la
soledad nos inunda, el resentimiento crece, se arraiga y se apodera de nuestra
voluntad, creemos perdernos en la oscuridad; de pronto al final alcanzamos a
ver una luz tenue y parpadeante, la cual nos obliga a regresar al principio, a
lo básico, a lo que conocemos, volver a gatear para poder caminar.
Permitirnos el errar para perdonarnos, perdonar a la persona
más importante en mi vida “ yo misma”, aceptar que la vida es impredecible, que
no controlamos el universo propio, mucho menos el de los demás, permitirnos el
sentir miedo a equivocarnos, a sufrir, pero que ese sentimiento, nos levante de
ese letargo emocional y, nos permita despertar de la muerte en la que nos hemos
obligado a vivir, o más bien a sobrevivir.
Recordar que en las cosas básicas se encuentra lo hermoso de
la vida y que lo simple es lo mejor.

El pedonar no es olvidar porque si olvidamos estamos condenados a repetir lo que hicimos. No keda mas que regresar a lo basico como dices, a nuestros origenes, asi que de frente y adelante!!!
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